Dolor Lumbar: Nos enseñaron todo mal

Para empezar y para la tranquilidad de cualquier persona leyendo este blog, prácticamente todo el mundo tendrá dolor de espalda en su vida, y eso es absolutamente normal. Es tan normal y poco peligroso que prácticamente todo el mundo sanará a 3 semanas de haber empezado a sentir dolor.


En esta entrada, trataremos de dejar claro los siguientes puntos:

  1. Las imágenes para el dolor lumbar son usadas frecuentemente, pero la mayoría de las veces no son útiles.

  2. Existen muchas razones para sentir dolor lumbar, por los mismo existen muchas formas de mejorarse. Incluso a veces tu imagen/radiografía/resonancia puede no tener ningún hallazgo y aun así sentir dolor, esta situación no es para asustarse.

  3. El miedo a moverse o la falta de este, es un factor fundamental que afecta el proceso de recuperación. Puede afectarlo de buena o de mala manera, tanto a los pacientes como a los terapeutas. Comúnmente, el miedo a moverse afecta de manera negativa y la falta de miedo de manera positiva, siendo este último un objetivo mas en terapias para dolor lumbar (disminuir el miedo).

Pero… ¿Por qué decimos que nos enseñaron todo mal?. Para eso tenemos que devolvernos a 20-30 años atrás, aunque el escenario lamentablemente no ha cambiado mucho.


A continuación describiremos el relato típico de una persona que llega a nuestra consulta:


“Estaba con dolor de espalda baja y fui a visitar a mi médico, quién en 15 minutos me hizo una entrevista y en 2-3 minutos me hizo un examen físico, todo dentro de los 15 minutos, tras lo cuál me pidió que me fuera a hacer una resonancia y que al tener los resultados lo fuera a ver nuevamente. Tras esto, y un poco desilusionado por el tiempo que me dedicaron, fui a hacerme la resonancia y con resultados en mano fui nuevamente donde el médico, quien sin hacerme un examen físico abrió el informe y este tenía como conclusión “Discopatía de los segmentos L4-L5 y L5-S1”. Tras revisar la resonancia y sin examen físico, el médico me dijo que mi dolor era porque tenía una discopatía.”


Estamos a 2022 y la estadística de MS es que 7 de 10 pacientes con dolor lumbar aún relatan experiencias como esta, pero ¿cuál es el problema con este relato? ¿Qué dice la evidencia en relación a daños de la columna lumbar y dolor? ¿Por qué decimos que nos enseñaron todo mal?.


Antes de seguir, un disclaimer: Si eres médico y estas leyendo esto, no es absolutamente nada en contra de los médicos, pero si contra el modelo de atención en el cuál no se evalúa a un ser humano como tal, sino como un mero pedazo de carne y que termina redundando en relatos como el anterior.


El problema con este relato tiene relación con que se le entrega una relación de causalidad entre sentir dolor de espalda y tener daños en la columna, siendo esto muy cuestionable desde la evidencia. Básicamente nos enseñaron que DAÑO (DISCOPATÍA EN ESTE EJEMPLO) = DOLOR DE ESPALDA.


La evidencia por otro lado, dice cosas bastante distintas:

En el 2015, Brinjikji hizo un estudio con 3110 personas LIBRES DE DOLOR DE ESPALDA BAJA, a quienes les realizaron Resonancias para saber cómo estaba su espalda, encontrando que más del 60% de las personas a los 30 años de edad tenían algún grado de degeneración en el disco (algún grado de discopatía), pero sin ningún dolor.



Yendo un poco más lejos, otra patología a la que mucha gente le tiene miedo son las Hernias del Núcleo Pulposo Lumbares (HNP), y dentro de este mismo estudio nos dio más información significativa, ya que a los 40 años de edad el 50% de las personas LIBRES DE DOLOR tenían algún grado de herniación en su columna lumbar. Repetimos: Libres de dolor lumbar y con Herniación en su columna.

Entonces, esta es la primera razón por la cual debemos decir responsablemente que nos enseñaron todo mal, ya que a todos nos enseñaron que si teníamos discopatías o hernias íbamos a tener dolor lumbar, y no es así.

DOLOR ¹ DAÑO Por otro lado, siendo responsable, hay que decir que tener una lesión aumenta LEVEMENTE las posibilidades de sentir dolor lumbar, pero no es algo absoluto como nos quisieron decir por años.

Todo lo anteriormente mencionado justifica entonces nuestro primer punto: “las imágenes para el dolor lumbar son usadas frecuentemente, pero la mayoría de las veces no son útiles”


Ahora analizaremos el segundo punto: “existen muchas razones para sentir dolor lumbar, por los mismo existen muchas formas de mejorarse”


Por definición, el dolor no es solamente algo mecánico, sino que considera influencias sociales, cognitivas y emocionales. Es por esto que hoy sabemos que factores como el distrés, la falta de sueño o la nutrición pueden afectar de buena o mala manera el dolor lumbar.


¿estamos diciendo que durmiendo más podría ayudar si es que tengo dolor lumbar? Si, la evidencia nos dice que si, ya que se ha visto en múltiples estudios que la


de sueño afecta los umbrales generales para sentir dolor. En palabras sencillas, cuando duermes menos, tu sistema se pone más sensible.


El último punto que nos gustaría tocar es el miedo a moverse, o kinesiofobia, que es un factor fundamental para acelerar o atrasar un proceso de recuperación, tanto de los pacientes como de los terapeutas.


La kinesiofobia puede ser causada por factores tan simples como las creencias que tienen las personas o mucho más complejas como la interacción entre el contexto de la lesión y la lesión propiamente tal.


Hay que contextualizarla bien para seguir avanzando en el punto. Es absolutamente lógico que si te dañaste una región de tu cuerpo, la cual ahora se encuentra dolorosa para aquellos movimientos que sabes te provocarán dolor, probablemente tengas miedo a hacerlos. Este no es el caso de la descripción de la kinesiofobia. La ciencia se refiere a esta descripción cuando nos encontramos con movimientos absolutamente no dañinos, conocidos por la persona y que aquella persona no posee una lesión física aparente, pero por mucho tiempo ha generado fobia hacia el movimiento.


¿Cómo se fomenta la kinesofobia? Principalmente con discursos como “si flexionas tu columna, puede que un disco intervertebral explote”, “si tu rodilla pasa la punta de los pies, las rótula se rompe”, “el impacto contra tu columna hace que se gaste más”. Aquellos enunciados son mensajes sensibilizadores, y si además provienen de un profesional de la salud con bata blanca, el cual denota expertíz y experiencia, son más integrados dentro de la emocionalidad de la persona y restringen los grados de libertad tan solo por creencias incorrectas infundadas en la persona. Esto es kinesofobia, a esto nos enfrentamos todos los días, esto es lo que hay que combatir con educación.


Cabe señalar que el concepto kinesofobia es más grande aun y lógicamente más detallado de lo que explicamos en este blog. Simplemente queremos crear consciencia de lo que existe y no es tomado en cuenta.



Siguiendo con el punto entonces, hoy ya sabemos que en personas que son operadas de columna y que tienen miedo a moverse, ocurre un Retraso en la rehabilitación y disminución en los resultados funcionales. Además, también sabemos que la Kinesiofobia (miedo al movimiento) es predictivo de valores de discapacidad, es decir que a menores niveles de kinesiofobia, menores niveles de discapacidad.


Es tan importante este concepto de miedo al movimiento, que incluso se hace necesario pensar que es lo que sucede cuando son los terapeutas los que tienen miedo de que sus pacientes se muevan, y es que ya hay ciencia en relación a esto y es impresionante ver como terapeutas que le tienen miedo al movimiento influencian negativamente en la capacidad de levantamiento en sujetos que ya tienen miedo hasta en una diferencia de casi 15kg comparados con los sujetos entrenados por terapeutas sin miedo, y si los terapeutas que entregan mensajes no sensibilizadores aumentan la CAPACIDAD DE LEVANTAMIENTO DE LAS PERSONAS!)


¿Recuerdas que el miedo afecta la rehabilitación? Es por esto que una persona con kinesofobia tendrá resultados menos efectivos y eficientes.


Al parecer, nos enseñaron todo mal… Las patologías tienen poco que que ver con los dolores de espalda, por lo que puedes tener daño en los tejidos sin sentir dolor. Además, al existir muchos factores que influyen en el dolor lumbar, existen muchas formas de tratarlo, por lo que tenemos esperanzas y por último, entender de la importancia del miedo al movimiento y como este afecta en las capacidades y percepciones de nuestro cuerpo, por lo que debemos abordarlo responsablemente, intentando disminuir el miedo al movimiento, no aumentándolo con comentarios/creencias sensibilizantes.


REFERENCIAS:









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